Un baile que refleja hasta los mínimos gestos del Transmilenio
El Whacking hecho en Bogotá busca viajar más allá de las batallas para mostrar cada detalle de los cuerpos en movimiento.
Integrantes de Lautin Punk, a agrupación de Whacking en Bogotá
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Laura Ávila, bailarina, coreógrafa y directora de danza; una bogotana que a los 20 años se cansó de buscar en la Wikipedia y fue a explorar el mundo de la danza urbana; México, Estados Unidos y Francia fueron sus principales referentes. Mientras aprendía un nuevo estilo, reforzaba la idea de regresar a Colombia para darle más posibilidades a los espectadores y mejores técnicas a los cuerpos; las batallas ya no serían el único escenario para el género dancístico que tenía en su corazón, el vocabulario se ampliaría hasta llegar incluso a los minúsculos movimientos del Transmilenio en Bogotá.

Así es como comienza la historia de Lautin Punk, con el único objetivo de hacer de la danza urbana algo más que una competencia, sin decir que este no sea un buen escenario para los bailarines, pero queriendo llegar aun más lejos, a un estado de creación que permita registrar cada cara, cada gesto, cada movimiento y cada posición; los gritos, sonidos, silencios y pausas; toda la cotidianidad del ser humano en una sola obra de Whacking, el estilo de baile que, según la Wikipedia, se hace típicamente con música disco de los 70, y el cual investigó Laura en varias ciudades del exterior, buscando más que ese concepto básico de la web.

Ya en Colombia, su trabajo artístico inició con pequeños formatos, cinco minutos de baile callejero, como le dicen algunos; luego, con la agrupación que fielmente lleva las tres primeras letras de su nombre al inicio y que decidió crear en el año 2014, logró presentar obras de hasta 45 minutos, sobrepasando el tiempo límite de 150 segundos que generalmente tienen los bailarines de danza urbana en una competencia; con esto, ganó decenas de curiosos que se han unido a su objetivo de dar a conocer el Whacking en toda Colombia para que, un buen día, el país se convierta también en un referente de este campo de la danza.

Daniel Corredor fue el primero en sumarse a esta iniciativa, un joven que, con apenas dos décadas de vida, quedó encantado de este tipo de baile durante su participación en un taller que dictó Laura hace varios años. Muchas personas han entrado a Lautin Punk y otras tantas se han ido, pero Daniel sigue allí, con su curiosidad, conocimiento y perseverancia se ha convertido en la mano derecha de la creadora del grupo. Ambos han desarrollado proyectos para llevar a escena, incluso el presentado en la novena versión del Festival Danza en la Ciudad, un evento del Instituto Distrital de las Artes – Idartes.

Esa fue una oportunidad mágica para la agrupación bogotana o, como recuerda Laura, una bonita y enriquecedora experiencia; para ella, sentarse a escribir y recopilar todas las cosas que había hecho por este género de la danza, como parte del trabajo que le exigía su participación en el Festival, fue un paso más hacia la formalización del Whacking en la ciudad. De ahí, su necesidad de seguir alimentando el conocimiento y la práctica del baile, aprovechando, entre otros, los programas del Idartes que conoció gracias a las redes sociales y a la influencia de su colega Michelle Cárdenas.

Y fue Michelle quien hace aproximadamente dos meses le envío el link para la inscripción al programa de Residencias virtuales de Orbitante, la plataforma del Idartes que promueve la danza en la ciudad y que para este año abría la posibilidad de crear en casa. Laura, junto con Daniel y los otros tres integrantes del grupo, Merrie, María Fernanda y Nicolás, se citaron a través de Zoom para revisar esta nueva posibilidad; hubo muchos interrogantes que giraban en torno a ¿cómo bailar si no podemos salir a los escenarios?; pero también varias respuestas que los llevaron a entender que los canales digitales eran el camino; así que, una vez todos de acuerdo, la inscripción se envío a la Gerencia de Danza.

Fueron apenas unas semanas de espera luego de haber enviado la propuesta ¿El Whacking se toma el transporte público? Ese era el resultado del trabajo hecho hasta el momento para ampliar el vocabulario de la danza, incluso hasta los minúsculos movimientos del Transmilenio; una idea que nació en una tarde cualquier cuando, como era costumbre, los Lautin Punk se movilizaban por el sistema de transporte masivo de Bogotá pero, en esa ocasión, observando cada detalle en los gestos y posturas de la gente que con ellos viajaba: los vendedores informales, los músicos que se subían por el rebusque y todas las personas que, sin querer, se convirtieron en la inspiración de este proyecto que hoy es una de las ocho residencias virtuales de Orbitante.

María Fernanda fue elegida por su grupo para participar en el seminario Cuerpo digital, que hace parte del programa de residencias; su tarea, además de estar muy atenta, es llevar todo el conocimiento adquirido a los demás integrantes en las reuniones virtuales que realizan cada semana. Laura destaca con mucho entusiasmo todo lo que han aprendido hasta el momento, especialmente en cuanto a la investigación de objetos y el uso de herramientas tecnológicas para la creación. Cámaras, sonidos y texturas, todo hace parte del proceso; incluso las voces de los familiares o las cosas que se caen a su alrededor mientras ensayan.

Así pasan los días los Latin Punk, cada uno desde su casa. Nicolás, el más joven del grupo, ya no asiste al colegio, después de lograr su grado de bachiller, como lo hizo en sus primeros años de inmersión en la danza urbana, pero sigue con la firme actitud de sacar adelante el estilo; María Fernanda continúa con su latente curiosidad por el Whacking y trabaja cada día en la investigación de su cuerpo en movimiento; Merrie no para de ensayar, encantada de su grupo como aquel primer día que lo vio en un campeonato de la ciudad; Daniel, como siempre, con su creatividad y dedicación ayuda a alcanzar todas las metas que se proponen.        

Y Laura, lidera su grupo con firmeza y alegría, consciente de que el 50% de la energía de la danza e incluso del mundo actual es positiva, y que el ser residente virtual de Orbitante es un despertar; para ella, Latin Punk ya no se siente tan solo, sino que vive el proceso con otras compañías y expertos que los acompañan para salir adelante porque, como señala: “ahora escucho diferente a los pájaros, me dan vocabulario. Estamos totalmente motivados y sabemos que este es un nuevo comienzo; no nos podemos quedar quietos en la danza urbana porque, al menos en el Whacking, aún hay mucho camino por recorrer”.

Por Yeimi Díaz Mogollón

 
Foto de Lautin Punk 
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