Mala hierba en mal lugar
En una zona que por años vivió el dolor, la angustia y la violencia, ahora crece una planta con poderes curativos.
María Rosalbina Garzón durante la meditación ancestral. Foto: Juan SantaCruz
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Con alantoína para un efecto cicatrizante, mucílagos que actúan como hidratantes y antiinflamatorios y taninos con poderes astringentes, la consuelda parece sacada de un auténtico comercial de productos farmacéuticos. Sin embargo, la Symphytum officinale como es llamada científicamente, es una planta originaria de Europa que se utiliza en la medicina popular para el tratamiento de quemaduras y heridas.

Quienes la han visto, saben que pese a ser de hermosas flores péndulas violetas, hojas grandes y brillantes, es considerada una mala hierba o maleza. Es decir, como una planta que crece de forma silvestre, sin control humano y de manera indeseada.

Sin embargo existe una hermosa metáfora cuando se habla de malas hierbas y es que crecen con considerable vigor ya que suelen ser especies muy adaptadas para sobrevivir en medios agrestes y además poseen una gran facilidad para extenderse.

Casualmente, como por obra de la justicia poética, la consuelda se ha tomado el antiguo Bronx; una zona que por años vivió el dolor, la angustia y la violencia y que ahora será símbolo de reconciliación ciudadana.

“Aquí está creciendo la consuelda, una planta que se usa para sanar y no es gratis que en este espacio haya surgido esta planta”, afirmó Alexander Rubio, director del Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagójico - IDEP durante la segunda Meditación Ancestral que esta vez se llevó a cabo en el Bronx, en la localidad de Los Mártires.

A la jornada, organizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, el Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico - IDEP, el Instituto Distrital de las Artes - Idartes y la Fundación Gilberto Álzate Avendaño – FUGA, asistieron cerca de 50 personas residentes de la zona.

Precisamente María Rosalbina Garzón, asistente a la segunda Meditación Ancestral, fue la encargada de explicar para el Idartes, los poderes curativos de esta planta.  

“En este sitio está creciendo una planta que es muy curativa: la consuelda (…) Es muy buena para las heridas, para soldar los huesos, para los tendones, para muchas cosas. Se puede tomar y se puede bañar con ella”, afirma.

Y es que doña Rosita, como cariñosamente se le llama a María Rosalbina Garzón, es una autoridad en cuanto a plantas y remedios populares. Ella ha trabajado la mayor parte de su vida en la Plaza Distrital de Mercado Samper Mendoza, también conocida como la plaza de las hierbas y cuando sus clientes se acercan a ella aquejados por algunos problemas de piel, no duda en recomendarles la consuelda.

“La consuelda se puede machacar y se puede tomar que esa no hace daño para nada y cura muchas cosas del cuerpo”, recalca.

Sin embargo, ella es muy enfática en que si se desea tomar como infusión para tratar la gastritis, las úlceras, el síndrome del intestino irritable, el reumatismo o la gota, es mejor ser precavido, ya que no es recomendable exceder la dosis recomendada. “Eso sí es mejor tomar poquita”, dice doña Rosita.

Finalmente la asistente al evento, invitó a las personas a confiar en los saberes ancestrales como una buena alternativa para tratar los dolores del cuerpo y del alma. Y no solamente se refirió al uso de las plantas como medicina, sino a la práctica milenaria de la meditación como alternativa para reducir el estrés y aumentar el bienestar general.

“Son unas cosas que pueden llegar más allá (…) a mí por ejemplo, me pareció muy bonito este evento porque nos relajamos del cuerpo y de la mente, tuvimos un relajamiento muy bueno”, sentenció. 

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